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01/03/2012
Creo que lejos, pero lejos, este es uno de mis bares que más me gusta, de hecho, debería decir, uno de mis preferidos. Esa sensación de entrar y que en seguida comienzas a escuchar jazz de fondo es maravilloso, creo que soy una amante del jazz en serie y siempre voy a este bar. Me gusta cuando los músicos tocan en vivo algunas pieza elaborada por ellos o simplemente recodando a grandes exponentes del jazz, creo que es una buena oportunidad para ir a compartir un poco de la agradable música del jazz, ya que hoy en día abundan los ritmos poco ingeniosos. Muy, pero muy agradable lugar.
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13/02/2011
Creo que la escena jazzística en Santiago está cada vez más débil, luego del triste deceso del Club de Jazz de Ñuñoa. Afortunadamente aun nos queda este lugar, que mantiene el olorcito a Jazz que se toca sobre piso de madera. Un excelente sitio donde ir solo o acompañado a escuchar buena música y tomar un trago.
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07/05/2010
Del Thelonius me quedo con su ambientación la que hace que se dé una cierta calidez idónea para escuchar jazz. Podrías generar esa suerte de ambientación en el living de tu casa tomándote un vinito y escuchando a unos amigos jazzeros. Eso es justamente lo que me gusta de este lugar, la forma que te puede llevar a generar una atmósfera distinta mezclando una ambientación adecuada junto a buena música. Me pasa una sensación similar cuando voy al cine y sales de la sala al final y te encuentras con una realidad totalmente distinta a la atmósfera que te creo la película de turno. Recomiendo a Thelonious si quieres salir de la rutina y escuchar buena música (eso si revisa la cartelera antes de ir porque está claro que habrán grupos que te gusten más que otros).
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21/04/2010
Sin duda una de las mejores formas de romper la rutina y conectarse con ese lugar de sensibilidad que a veces tanto olvidamos, es escuchar jazz en vivo. Thelonious nos ofrece la posibilidad de sentarnos, cerrar los ojos junto a una copa de vino, cerveza o su trago favorito, y sorprendernos con excelentes grupos de artistas jóvenes que llevan a nuestra imaginación y oídos a viajar siempre por distintos caminos. Y es éste el foco de Thelonious, un lugar decorado al estilo jazzero y con un gran sonido lo vuelven lo que es. En este lugar los tragos y la comida son sólo acompañamientos de la música.
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20/04/2010
El Thelonious es uno de los bares tradicionales dentro del circuito jazzero santiaguino, donde se puede ir a escuchar jazz en vivo de lunes a lunes. Fuimos el pasado sábado 17 de abril con un grupo de amigos a ver tocar al joven y talentosísimo pianista chileno Benjamín Rámila junto a otros dos músicos, y la verdad es que el sonido fue impecable. Tanto la calidad de los músicos como la casona donde está ubicado el Thelonious ayudaron a ello. El local no es muy grande (su capacidad máxima es de alrededor de 100 personas), y es justamente esto, sumado a la decoración (muros rojos con posters en blanco y negro de reconocidos jazzistas nacionales, libros en estantes que cuelgan de sus paredes), una iluminación en su justa medida, pilares de madera y de techo alto, el hecho que los músicos toquen a pocos metros de tu mesa (pareciera que estuvieran tocando para uno), y la variedad de público que lo frecuenta (desde jóvenes universitarios hasta gente mayor), lo que hace que el Thelonious sea uno de los lugares favoritos de quienes quieren escuchar buen jazz en Santiago. Sobre los precios no hay mucho que decir: pedí un ron Barceló por $3.300, mientras que una amiga pidió una michelada por $2.000, y otra un jugo de melón a $1.200. La carta en sí tampoco es muy amplia, pero esto no alcanza a ser un problema. Lo que sí me incomodó bastante, y también a mis amigos, fue el hecho de que, acabada la presentación de la primer banda de la noche, se nos preguntó si nos quedaríamos a ver a la segunda, y en caso que decidiéramos quedarnos tendríamos que pagar $1.000 adicionales a los $2.000 que había que pagar por concepto de entrada cuando se pidiera la cuenta. En caso contrario debíamos retirarnos, cosa que nos pareció de mal gusto, "hostil", como dijo un amigo en ese momento. Sentimos como que nos estaban echando u obligando a pagar. Esto último me dejó con un mal gusto y una mala impresión del local a fin de cuentas, por lo que vale la pena que la gente lo sepa antes de decidirse a ir. Es por esto que lo evalúo con 2 estrellas y media y no cuatro.
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19/04/2010
Las tres estrellas se las llevan todas la presentación de jazz, y en algo la ambientación del lugar. Me encanta la idea de este local, pero creo que podría mejorar bastante si ampliaran un poco la carta, la cual es extremadamente reducida. Además, algo que no me gustó para nada, fue que al terminar de tocar el primer grupo, se nos ofreció agregar 1000 pesos a la entrada (que ya había costado 2000), o simplemente marcharnos. Quizás, nos pasó eso por ser día sábado. Realmente no lo sé. Pero de todas formas disfruté mucho, así que sin duda volveré.
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31/03/2010
De todos los locales donde ir a ver buen jazz este es mi favorito lejos. Tiene una decoración y una iluminación que combina muy bien con la atmósfera intima que regala el jazz. Si bien no destaca por tener una carta de tragos y comidas muy extensa ni sofisticada, ni barata, es un lugar absolutamente recomendable para ir a deleitarse con la actuación de talentosos músicos nacionales. También suelen tener invitados internacionales, como cuando vino Joel Holmes. Vaya usted, no se va a arrepentir. Queda al frente de Diosas.
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