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26/02/2011
Llego con una camiseta de una selección extranjera. Él, coincidentemente aunque usando 'la roja', me saluda y me reta a un partido, afuera, en la vereda, entre la verdulería y el restaurante de su familia. Por primera vez sentí ser extranjero en mi país. Ese niño con su polera se sentía más identificado, y quizás más orgulloso, de 'lo chileno', a pesar de sus ojos rasgados. Antes que pudiese responder a su reto aparece su padre. Nos saluda sonriente y estira su mano para estrecharla con las nuestras. ¿Cómo está?, nos pregunta con un leve movimiento de su cabeza, denotando su origen asiático. Maneja el español bastante bien, aunque no a la perfección como su hijo, pero lo suficiente como para establecer incluso una conversación fuera de lo comercial. Bien! y usted? ... queríamos pedirle un par de colaciones. ¿De pollo o de carne? - nos pregunta. De carne para mi. Me gusta más, con los vegetales es más contundente que la de pollo, sabiendo que también se acompaña de rábanos que sazonan la carne sintiéndola levemente picante. Mi padre prefiere de la pollo, que a diferencia de la carne es más suave, deja sentir el sabor de la zanahoria, los dientes de dragón y otras que lo acompañan. A diferencia de otros lugares de iguales características y precios aquí el caldo no hace el 50% de lo que tragas. Es justo y consistente, no asopado. Se entiende que acompaña y no que es el protagonista. Asiente con su cabeza y desaparece detrás de un muro junto al mesón de recepción. Debe cocinar. Con mi padre esperamos por la comida. Hace unos meses uno podía comer en el lugar, ya no. Es un local pequeño, de dos zonas principales para el público: recepción y comedor, este último inaccesible por unas torres de sillas que obstruyen el paso. La recepción no tiene nada extraño, nada que no puedas haber visto en las tiendas del barrio Meiggs o en otros restaurantes, aunque un cuadro de un águila y un marco de madera tallado junto a un pórtico llama la atención por sus detalles, lo suficiente para desviarnos en ellos por unos 5 minutos, lo que dura en promedio la entrega de la comida. Si lo de uno es el hablar, entonces puedes cambiar algunas palabras con el pequeño futbolista, quien siempre está conversando o viendo televisión china. Aparece su señora con la comida, lista en una bolsa y seccionada la colacción cada una en dos envases de aluminio, uno para el arroz y otro para los fondos. Hola, cuatro mil cuatrocientos - nos dice con un español trabado. Le entregamos el dinero, ella nos da nuestra boleta. Se asoma su marido, ambos nos dan las gracias. Nos retiramos con la bolsa y en ella nuestra comida, preparada por una pequeña familia de inmigrantes chinos como las muchas que existen y trabajan en restaurantes en nuestro país. _______________________ Colación: $2.200 c/u : chapsui de carne o de pollo + arroz chaufán. Otros datos: Comida sólo para retiro en el local o despacho a domicilio, este último para pedidos sobre $10.000 y con un recargo de $500.
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