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29/11/2011
Medio carón, pero la comida es tan rica que la cuenta no duele tanto. Vayan de a varios y pidan para compartir. Las porciones se ven chicas pero son mas que suficientes. El Murgh Makhanwuala es buenísimo, con arroz y/o un Garlic Nan!! Si piden algún Biryani acompañenlo con un curry porque puede ser un poco seco. Pidan con algo de picante un 2 o 3 para quien no sea muy aventurero. El Majestic del centro es mas chico pero la comida es exquisita. Ahhh lo otro entrete es que a las mujeres les ponen un bindi en la frente. Enjoy!
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26/08/2011
¿Quién hubiese pensado pensado que el Alto las Condes tenía un rincón que te llevaría directo al subcontinente llamado India? Yo no. Al llegar, el olor es tan impresionante como la decoración. Todo a tono con la música, que te rodea al caminar entre las mesas. Con una anfitriona vestida con indumentaria típica, nos hicieron pasar a una mesa que daba a unos ventanales enormes con vista al cerro Manquehue, sector de Lo Curro (lo más feíto...) el cruce de Padre Hurtado con Kennedy. De noche es muy llamativo por las luces. Al comenzar, te traen un tipo de fritura que se parecen cereales, de diversos colores, con un sabor bien particular. A continuación, pedimos una entrada para picar (dos bandejas idénticas para cuatro personas, que traían dos porciones, así que perfecto) llamado Mix Veg Snack. Tenía una empanada estupenda, con un poco de picante. Una croqueta que tenía los mismos ingredientes de la empanada, pero molidos y no tan picante, y una Pakora, que es un pan a base de quesillo y tofu, además de unas salsas de cilantro y otra de pepino espectaculares. De ahí, a lo fuerte. Cordero que de deshacía con el tenedor, camarones bañados en una salsa de tomate con una consistencia espectacular. El cordero se pidió en dos formatos. El primero, delicioso, era con una salsa de almendras y azafrán. Luego, vino el espectacular Raan Majestic, que es un cordero que viene en su salsa, con cebollas, que lo flambean al ron en tu propia cara. Además, arroz con verduras y otro pote de arroz con fruta (sí, traía hasta Piña!) Para terminar, dos postres (igual no pudimos comer todo lo que había en la mesa), pedimos unos postres que yo sólo había visto ahí. El primero, era un postre helado, basado en leche, que tenía una capa de Pistacho. Muy rico. El segundo, era un postre de zanahoria, almendras y cardamomo. Era caliente, de por sí un sabor distinto, pero mi polola tuvo la brillante idea que mezclarlos, y quedó estupendo. No dejen de probar el pan con menta. Además, al hablar con el mesero, supimos que era de India. Tal cual. Sudeste indio. Hablando chileno perfecto. Ahí, ya parecía que un pedazo de la India se trasladó a Santiago. Yo quedé maravillado con el loogar.
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